2/12/2006

Nadie como él

Es virgen, no conoce el sexo femenino, tiene ya 70 años aprox. (edad equivalente a los astros lunares del sol de jupiter elevandos a la raíz cuadrada de 7), es decir, 10. Como pocos tiene 6 dedos en sus patas traseras, no come doko ni algun tipo de comida dirigida a su especie. La sandía es su fruta preferida, las pepas las deja a un lado y se repite. Su nombre es Simba y claro, es mi perro. ¿Su raza? No sé, ni el veterinario supo decifrarla, pero bueno, yo tampoco sé si soy mestizo o qué.
Algunos lo tildan de "raro", yo creo que es especial para un dueño especial, lamentablemente en el aspecto sexual no ha podido desenvolverse como uno quisiera por diferentes motivos, pero a falta de una canina está la pierna de cualquier visita, que quieralo o no, debe aguantar los "ejercicios" de mi fiel amigo en una de sus extremidades, sino en las 2.
Bueno, Simba ha sido mi fiel compañero durante años y creo que es necesario regalarle un espacio de mi blog para contar un poco de su historia y sus rarezas que para mi lo hacen aun más hermoso, sabiendo que mi medición de belleza en este caso es bastante alejada de toda realidad; nuevamente la ficción en mi vida, tengo un perro de mentira, o más bien distinto. ¿Record Guinnes? Por favor avisarme si es así.

1 Comments:

Blogger Monona said...

Realmente nunca habia leido algo asi, tienes un estilo bastante peculiar, pero me gusto mucho.
Pero me gusto mas aun tu sensibilidad y la forma de describir algo tan simple pero al mismo tiempo tan importante para ti como tu perro...
creo que esa es la idea de todo esto, volver a la escencia, tocar la fibra, volver a maravillarnos con la belleza casi diafana que nos ofrece a diario la vida.

Felicitaciones, me hiciste sonreir, y eso es lo mas grande que se puede lograr.

Monona

14 febrero, 2006  

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