El 20 de febrero de 1984 fue una fecha muy especial para una familia de Temuco. ¿Nació un nuevo mesías?, sinceramente, no. Pero si vino al mundo un pequeño varón de orejas pronunciadas y muy bien “dotado” según las enfermeras, que miraban atónitas, no la famosa “marraqueta debajo del brazo”, sino esa cosita entre las piernas.
Más bien suena como un mito o una mentira barata, sólo sé que yo nací ese día para bien o para mal. El problema no radica allí, ni tampoco en la fecha que vine a parar (harto fome por lo demás), más bien tiene que ver con el producto que la madre naturaleza o “Pacha mama” trajo inesperadamente para esta humilde familia Temuquense.
Mi madre estaba feliz, era su primer varón y QUÉ VARÓN!... pero sobre todo, ella estaba profundamente contenta y lo gritaba a los cuatro vientos, porque había nacido “sanito”… eso creía la perla. JA!
Tengo 22 años, muy bien llevados según algunos, una arruga por aquí, otra por acá… no se ven canas ni por si acaso… En ese sentido, una verdadera escultura de carne y hueso. Pero… ¿qué hay dentro de ese maniquí con patas, de esa belleza inmaculada que soy yo?... la verdad… sé los voy a decir.
Como buen adolecente la vida sana era pan de cada día y el basquetbol fue el deporte elegido, además era relativamente… aceptable, podríamos decir… bueno, casi me creí el cuento, pero he aquí la primera falla de fábrica, , más vulgarmente conocida como la espaRda chueca(con R para que suene aun más familiar). Gracias a esta GUEÁ de deporte la espalda me quedó para la historia y adiós al futuro Michael Jordan shilensis.
Estaba apenado, frustrado, me sentía desilusionado de mi cuerpo, que me negaba realizarme en lo que quería hacer… Pero como buen mapuche (¿) me levanté diez veces (mari chi wew) y seguí adelante. Cambié el basket por nada la verdad… fui un joven estudiante, sedentario y un poco bueno para la parranda.
Los carretes iban y venían, yo lo pasaba increíble, siempre terminaba agarrando con la misma gorda de siempre, pero daba lo mismo, era el rey de la fiesta… Así pasaron unos cuantos años, carretito por aquí, carretito por acá… asadito por aquí… asadote por acá… resultado… lindo problema al hígado.
De vez en cuando tomo, tomo lo que tomo, tomo. Y por ello cuando… “tomo”… mi boca expele un lindo liquido de color rojo/amarillo, dependiendo de la situación… Algunos le dicen WITRE… Es así como una nueva falla de fábrica reconozco en mi cuerpo… mi mamita linda aun seguía diciendo que gracias a Dios había salido saniiiitoo saniiiito… (con voz de mamá chocha).
En resumen, ya tenía mala la espalda y vomitaba cada vez que tomaba alcohol. O sea, ya no podía hacer deporte y menos tomarme una piscola. ¿Pero asado? No había problema.
Entonces los asados eran la salvación, mi nuevo deporte… realmente lo practicaba bien seguido y era un muy buen catador de carne… / nota aparte- estuve 3 meses sin comer carne cuando tenía 16 años… me creía naturaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaL locoo. Green peace y….. weas/ bueno, es así como le di la bienvenida a mi nueva falla, presión alta, sip tengo el colesterol por las nubes y casi no puedo comer cosas con sal. Me salió salado el problema.
Agreguémosle a esto “ganglios inflamados” y un lindo tratamiento de conducto, que simplemente, duele.
Dato aparte fue mi semi-pre infarto del año pasado, que según el doc. Correspondía a el stress de aquellos días… yo feliz porque me corrí de pruebas y cuanta tontera la universidad hizo, el problema es que mi cuchara tampoco anda muy bien.
Entonces yo me pregunto cada vez que me acuerdo las palabras de mi SANTA MADRE.
¿Sanito?
Creo que desde hoy comenzaré a cambiar algunas malas costumbres.
By ViTO.