Con derecho a leer
Escucho Some Might Say y recuerdo que Oasis aún sigue siendo un fiel compañero cuando se me ocurre escribir, tal vez porque Liam y Noel (par de genios y mongólicos) se caracterizan por decir ciertas estupideces que hacen la vida un poco más entretenida, y de paso me entregan pautas a seguir políticamente incorrectas. Es extraño tratar de escribir a ese lector que desde hoy estará oculto, la verdad que nació por un error, pero de ese error logré sacar algunas conclusiones; la más importante, la verdad es que ni siquiera me interesa saber lo que ustedes piensen de lo que escribo, tampoco puedo mentirles, me gusta que alguien logre aunque sea hacer un guiño gracias a estas palabritas, pero poco me afecta saber lo que piensan de aquello. Así que adiós a la opción de comentarios; ya no habrá ni buenos ni malos, sólo no habrá. Eso es lo bueno.
Les cuento, creo que me estoy volviendo loco. No de esos mal llamados y enfermizamente descritos como “locos lindos”, lo más posible que yo sea lo contrario, el loco… loco. A veces creo que mis palabras no las digo yo ni salen por mi boca; cuando niño era bueno, ahora no lo sé. Tampoco hago daño, pero a ratos creo que mi inquietud de mofarme o balbucear alguna tontería se hace imprescindible. ¿Qué pasa? Ni si quiera se me ocurre escribirles algo interesante, más bien quiero sólo contarles que lean o no esto, sólo Diosito lo sabrá.
Saludos.



